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domingo, 18 de agosto de 2013

HE CONTEMPLADO

He contemplado el agua remansada de la Rivera de Gata, quieta como un espejo reflejando los alisos y fresnos de la orilla, y cabalgando sobre los helechos oscuros caballitos del diablo.



He mirado con los ojos bien abiertos para descubrir tan solo el canto de las aves entre los esbeltos troncos de los pinos, y me ha deslumbrado un sol de atardecer que se colaba entre las filas perfectamente alineadas de unos árboles que no eligieron ni su origen ni su destino.


He creído estar en un sueño, escuchando bajo un sol abrasador el sonido del viento entre los chopos acompañando el concierto de miles de chicharras. El canto aflautado de una oropéndola se colaba entre los resquicios cuando el viento descansaba un instante antes de volver a lanzar el aire.

Bajo el monte de Dios Padre, regadas con los manantiales que bajan de la sierra, crecen las calabazas, y las judías, y los tomates, con la exuberancia que da la abundancia de agua.


Me sacaban de mi ensueño dos pequeños gatos que hacían deliciosas las horas del jardín, las hortensias y el acebo, y una abubilla que cebaba a sus pollos entre las piedras de la fachada y que me hacía pasar las horas muertas contemplando sus idas y venidas.



Las he acechado a ellas, a las aves, como Neruda: ..."yo me invito a mí mismo y las acecho...".

Al mirlo acuático descuidado y rechoncho en el nacimiento del Árrago.



A las águilas calzadas, a los picos picapinos, a los colirrojos tizones sobre los tejados.

A la golondrina coronada.


He contemplado la sierra desde las alturas y algún día subiré a La Almenara porque sé que ella contempla la sierra y la sierra la contempla a ella desde todos los puntos cardinales.


Han gozado mis sentidos con la furia de la tormenta sobre el Jálama.

Con el olor a campo mojado después de la tromba.

Han visto mis ojos tanta belleza que los cierro y me contemplo por dentro, alegre y tranquila.