Páginas vistas en total

viernes, 11 de abril de 2014

YULIETA SURCABA EL ESPACIO EXTERIOR...

Es posible que se trate de una coincidencia, no soy supersticiosa ni creo en eso de que cada uno tenemos marcado nuestro destino la vida va pasando y lo que ocurre es azaroso en la mayoría de los casos. A veces los azares nos cambian el rumbo.
Pero hace días que me venían diciendo voces cercanas, voces de mi propia casa, que tenía que ir parando. Que se me veía pasar por la vida fugaz, pasar, sin más.
Es curioso que yo misma pensara que me estaba convirtiendo en Yulieta Celereta, un personaje de cuento, de mis propios cuentos.
El caso es que he tenido que parar.
Y me da tanta rabia verme en esta situación que aún no he asimilado que estoy parada. Me han dado ya lo que se dice varias rabietas, o pataletas, como esas que le dieron a Yulieta cuando su nave se estrelló contra aquel planeta que se cruzó en su camino y quedó destrozada, y ella parada. Así, sin más.
Ya sé que esto es pasajero -¡faltaría más!-, que me lo estoy tomando demasiado a la tremenda -me gustan los dramas- y que exagero -me disculpo por decir la pierna entera cuando en realidad es de la rodilla para abajo-…
Pero una no se da cuenta de la libertad que tiene hasta que… se hace un esguince, le ponen en la pierna un bloque de hormigón y le dicen "diez días en reposo".
Una amiga muy querida me contaba que su marido y ella realizarían estos días un viaje a Holanda.
Hace tiempo que no viajo. Que no viajo a solas con mi marido, quiero decir. Siempre llevamos a los niños, y tan contentos de ir todos juntos.
Pero es distinto.
Escribí un poema un tiempo después de habernos casado, recordando un viaje que hicimos.
Un viaje que espero repetir algún día.
Algún día después de esta parada forzosa que espero tenga el mismo efecto que tuvo en Yulieta Celereta.



"De nueces y castañas asadas
quisiera llenar tus alforjas.
De palomitas, manzanas
y aceitunas guisadas.

Quisiera llevarte volando,
siguiendo el sonido del viento,
a Coimbra, a Tomar, a Buçaco,
quisiera conquistar en tu nombre
los parajes que te causan ensueño.

Quisiera navegar en tus brazos,
sumergirme anclando tus manos,
y bucear océanos tranquilos
para traerte los tesoros del mundo:

de Roma una tesela,
de Cerdeña una cala,
un chianti de Florencia,
una luna de Granada.

Y mil y una noches de Milán

con tu risa en mi almohada."

Ilustración de Deli Cornejo para "¿Dónde vas Yulieta?"