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sábado, 13 de febrero de 2016

TRAYENDO VIOLETAS, QUE ME ENCANTAN...

Casi un año ya que no visito mi casa en la luna...

Esta tarde, como el tiempo está así de lluvioso y frío, he venido a ventilar y a barrer las telarañas.

Aquí, en la luna, no llueve.

Me he sentado fuera, y será la época pero me apetecían poemas de amor.



"Viniste al caer la tarde,
trayendo violetas
que me encantan.
Revolviste mi casa,
la tenía ordenada.

Cuando entraste por la puerta
se abrió una ventana,
se creó una corriente de aire fresco,
se ventiló mi cama.

Ahora ocupas mi cuarto,
en mi alfombra te descalzas.
Has regado las macetas
que decoran mi terraza.

Y has puesto flores en todas las jarras.
Un día rosas,
el otro amapolas.
Por la noche has quemado bengalas.

Me has dejado la presencia
de tu olor, a menta y albahaca,
de tu voz, a radio sintonizada,
de tu calor, quemando mis pestañas,
de tu amor, que barre telarañas.

Y yo ya no te esperaba.

¿Qué tal si te quedas
y desnudamos el alba?"




"Paseo bajo sauces
de ramas curvas,
meciendo el aire
entre los dedos,
pisando el ocre
de los caminos,
bailando danzas,
enamorada.

Susurro viejos cantos
al son del agua,
soñando cauces,
remando barcas,
lloviendo lagos,
pintando charcas,
trazando ríos
de mil cascadas.

Festejo tu tez clara
de luz de luna,
viajando lejos,
hacia las playas,
echando arena
sobre tu pelo,
nadando juntos
el mar al alba."

 

"Desde que habitas mi casa,
ya no cuelgan en las esquinas
hilos de plata,
y se ha vestido la catalpa
de verde y nácar.

Desde que ocupas mi lecho
arden las sábanas blancas.

Desde que habitas mi casa,
no hay polillas entre los paños,
ni musarañas,
y en el alféizar de mi ventana
florecen calas.

Desde que ocupas mi lecho
se quema la madrugada.

Desde que habitas mi casa,
huele a café, perfume y fresas
por las mañanas,
y son tus labios de mermelada,
naranja y nata.

Desde que ocupas mi lecho
hay cenizas bajo la cama."

P.L.A.


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